Atención on line, atención presencial. ¿Versus?
Comencé a atender online en 2001, en una época en que muchos argentinos se iban a vivir al exterior. En aquel entonces trabajábamos por Skype, y esa modalidad surgió como una forma de sostener los tratamientos cuando los pacientes se mudaban fuera del país.
Con los años —y una pandemia de por medio— la atención online dejó de ser una alternativa de emergencia para convertirse en una modalidad terapéutica en sí misma. Hoy, incluso hay psicólogos que nunca atendieron en forma presencial.
Poner la palabra versus entre ambas implica, a mi criterio, desconocer sus diferencias. Prefiero pensarlas como dos modalidades distintas, cada una con sus propias posibilidades y limitaciones. No se trata de ver cuál es “mejor”, sino de considerar cómo cada paciente y terapeuta pueden encontrar allí su modo de trabajo.
Es importante no confundir la línea teórica de la terapia con el setting donde se desarrolla. En modalidad online se puede hacer psicoanálisis, TCC o cualquier enfoque teórico: no es el formato lo que define la terapia, sino lo que sucede en el vínculo terapéutico y el tipo de trabajo que el terapeuta ofrece y el paciente elige tomar.
Desde el psicoanálisis, trabajar online permite el despliegue de la transferencia, las fantasías, el contacto y la conexión con el paciente. Se puede aplicar el método de la asociación libre y sostener el espacio terapéutico con profundidad y continuidad.
Hablar de la especificidad del setting online —sus particularidades, desafíos y recursos propios— ya nos llevaría a otro artículo…

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